Pero, miren por donde no me siento culpable, no señor, y es que el saber que estas cosas que se hacen así, como las hago yo, es decir, sin pensar, muy pocas veces llegan a ningún puertos minimizando los peligros para sus mentes, queridos lectores, que ello pudiera suponer. Así que, arriesgándome a apostar a que esta entrada no será leída más que por algunos pocos náufragos de la RED que, en busca de algún concepto, palabra o idea que, por algún extraño motivo, haya coincidido con algo que yo aquí buenamente haya comentado y que finalmente no tenga en absoluto nada que ver con sus aspiraciones, doy por inaugurado este absurdo, apestoso y, probablemente, efímero blog.
A partir de aquí es solo responsabilidad suya.